Cuidados y consejos·Lectura de 4 min

Cómo cuidar tu mate de cerámica para que dure toda la vida

Un mate de cerámica artesanal no es un mate más: es una pieza única que, bien cuidada, te acompaña décadas. La buena noticia es que cuidarlo es mucho más simple de lo que dicen los mitos. Acá va todo lo que necesitás saber.

¿Hay que curar un mate de cerámica esmaltada?

No. El famoso "curado" (con yerba húmeda, días de espera, brasas y otros rituales) es necesario en mates de calabaza o de palo santo, que son porosos. La cerámica esmaltada ya está sellada por el esmalte y el horneado a alta temperatura: podés usarlo directamente el primer día, apenas lo enjuagues.

Tip KERAMIKÁ: antes del primer uso, enjuagalo con agua tibia y secalo bien. Eso es todo el "curado" que necesita.

Limpieza diaria: lo que sí y lo que no

Choque térmico: el único enemigo real

La cerámica tolera muy bien el agua caliente del mate (75-85°C). Lo que no le gusta a ninguna cerámica es el cambio brusco de temperatura: pasar de la heladera al agua hirviendo, o apoyar la pieza helada sobre una hornalla. Si el mate está frío, templalo primero con agua tibia y después cebá normalmente.

¿Y si se mancha o se astilla?

Las manchas de yerba en el borde sin esmaltar salen con bicarbonato y un cepillo suave. Si la pieza se astilla o se quiebra, escribinos: muchas veces tiene arreglo, y si no, la kintsugi-manía nos encanta como excusa para hacer una pieza nueva con historia.

En resumen

Así de simple. Un mate de cerámica bien cuidado no se "gasta": se vuelve más tuyo con cada cebada.

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